El miércoles volvió a tener otra pelea con otro fotógrafo.
Resulta que Miley salia del gimnasio y no le gusto nada encontrarse otra vez con los paparazzi y se enfadó muchisimo incluso quería quitarle la cámara de video a uno de ellos. A la pobre se la veía bastante agobiada y sin saber qué hacer ¿encararse con ellos? ¿Ignorarlos? ¿Llorar?
Ninguna de estas tres opciones es buena, así que lo mejor para no perder los nervios es tomar un descanso y tratar de relajarse porque estos últimos meses Miley ha tenido mucha presión: rodaje de pelis, grabación de disco, separación de sus padres, preparar la gira...
En fin que unas vacaciones no le vendrían mal para desconectar un poco.
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